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Non venite in Argentina parte 2a bis
by Police Man Tuesday, Aug. 13, 2002 at 6:50 PM mail:

La polizia Federale incrimina La Polizia della provincia di Buenos Aires e viceversa dei gravi omicidi a sfondo estorsivo/satanico per.Novitá:questo estate riminalitá progetta secuestro turisti Europei

Por Raúl Kollmann
- ¿Por qué hombres de la Federal dicen que fue la Bonaerense y hombres de la Bonaerense apuntan a la Federal?
En la jornada de ayer hubo un cruce de acusaciones que tiene un fundamento: la industria del secuestro siempre tuvo vinculaciones con uniformados, empezando por la llamada Banda de los Comisarios. El diagnóstico tiene lógica: es muy difícil mantener un secuestrado en cautiverio sin complicidad policial y sin que los delincuentes sepan los pasos que dan los investigadores. En la Federal dicen: “El secuestro de Diego Peralta tiene la marca de una banda mixta en la que hay Patas Negras (bonaerenses)”. En la Bonaerense contratacan: “La Federal está herida: ayer descubrimos en el río Matanza el cuerpo de un ciudadano peruano, que fue secuestrado en La Boca, después de vender un locutorio de su propiedad. Entre los secuestradores y asesinos hay dos federales”.
- ¿Hay algún indicio contra efectivos de la Bonaerense?
La gente del barrio de Diego, El Jagüel, tiene toda la sensación de que participaron policías en el secuestro. Un dato es que los secuestradores actuaron como policías, vestidos de policías: el remisero que llevaba al joven está convencido de que efectivamente eran de la Bonaerense.
Pero, además, va en la misma línea la detención de dos integrantes de la Brigada Antisecuestros de la Bonaerense, con sede en Lomas de Zamora. Esos efectivos investigaban también el secuestro de Diego, pero se los descubrió habiendo participado del secuestro de otro joven, también de 17 años, igualmente hijo de un comerciante de Rafael Calzada, o sea de la misma zona que Diego. Pidieron un rescate de 7000 pesos. En el caso de los Peralta, pagaron 9000 pesos y 2000 dólares.
Los investigadores sostienen que la banda de policías era más bien débil y que no tenía capacidad para mantener secuestrados al mismo tiempo a dos personas. La banda de policías fue detenida el 20 de julio, para ese entonces Diego llevaba ya 14 días secuestrado y por los primeros indicios forenses la muerte se produjo antes, tal vez el 10 de julio. O sea que podría ser perfectamente que los policías secuestraron a Diego, lo mataron por alguna razón inexplicable, y después hicieron lo mismo con el hijo del comerciante de Rafael Calzada.
- ¿Muestran profesionalismo los secuestradores y asesinos de Diego?
Parcialmente. El secuestro –si fue como lo cuenta el remisero– muestra a una banda bien organizada, pero la forma en que lo matan –con un cuchillo– y el lugar en el que lo tiran –una tosquera donde tarde o temprano se iba a encontrar el cuerpo– evidencian mano de obra poco profesional. “Un policía tiene mejores formas de matar –argumentó un veterano investigador–. En general, lo haría con un calibre 22, el de los profesionales y pegándole un balazo de atrás. Matar con un cuchillo, cortando la garganta, lleva a luchas, sangre y es un estilo más de barrio, más de bandas o mafias de una zona. Tirar el cadáver donde se tiró, tampoco lo haría un policía. Si está en manos de un uniformado hace desaparecer el cuerpo en serio, como ocurrió en el caso Bru.”
- ¿A qué otro caso podría parecerse el de Diego?
Quienes tienen muchos años en la investigación sugieren que el caso Peralta se parece al caso Cabezas: una banda de delincuentes, una mafia lugareña apadrinada y conducida por policías. El crimen de Diego parece responder a esos parámetros: por eso la mano de obra es rústica, desorganizada, poco profesional, pero se trata de organizaciones que manejan delitos en un barrio o una zona, como el tráfico de drogas, el robo de autos o los propios secuestros. Podrían ser delincuentes de El Jagüel, algo que se verificaría si se comprueba que el único detenido, José Paulo García, que es de ese barrio, tuvo relación con el secuestro. El juez que investiga el caso está convencido de que García tuvo que ver.
- ¿Por qué secuestran al hijo de un trabajador?
“Siempre vi que secuestraran a hijos de ricos para sacarles dinero, pero nunca vi que se lleven al hijo de un trabajador, al que no se le puede sacar demasiado”, insiste el viejo investigador. Esta pregunta parece estar en el origen del caso Peralta y tal vez en el final. La mafia lugareña, seguramente apadrinada por la Bonaerense, tiene la respuesta. Tal vez Diego reconoció a alguien, tal vez la muerte se produjo por locura, pero el olfato de todo el barrio apunta hacia un solo lado: la comisaría que queda ahí nomás. ¿Es sólo histeria colectiva? Tal vez, pero no hay nadie que conozca mejor a los policías que los habitantes del lugar.
EN LA FEDERAL DICEN QUE LA PESQUISA SEGUIRA EN ESA ORBITA
“La investigación va a cambiar de mANOS”La investigación del caso Diego Peralta cambia de manos. Apartan a la Bonaerense y nos hacemos cargo nosotros”, confió a Página/12 una alta fuente de la Policía Federal. El apartamiento confirma las hipótesis de que uniformados provinciales están bajo la lupa del juzgado federal de Carlos Ferreira Pella, con la sospecha de encontrarse involucrados en el secuestro y asesinato del chico de 17 años. “No tenemos esa información, pero no la podemos descartar”, respondió a este diario una alta fuente de la Bonaerense. La decisión de apartar a los bonaerenses tuvo como primera señal visible el traslado del cuerpo de Diego, desde la morgue del distrito de Quilmes hasta la Morgue Judicial de la Corte Suprema, en la Capital, durante la tarde de ayer. Los expertos no dejan pasar por alto que dos policías de la DDI de Lomas de Zamora, que investigaban la desaparición de Diego, fueron detenidos por otro secuestro que también investigaban, que un tercero está prófugo y otros cuatro están involucrados en casos de extorsión.
La participación de la Federal en el caso no se produjo desde el inicio. Diego Peralta fue secuestrado el 5 de julio pasado. La causa, que recayó en el juzgado federal de Ferreira Pella porque se trató de un delito federal (secuestro extorsivo), recién fue trabajado en conjunto por la Bonaerense y la División de Delitos Complejos de la Federal desde los primeros días de agosto. Unos días antes, el 22 de julio, tres policías de la DDI de Lomas de Zamora (el cabo Aníbal Masgoreet, el sargento Hernán Palomeque) fueron detenidos, y un oficial se encuentra prófugo. En el auto de uno de ellos encontraron al hijo de un empresario de Rafael Calzada, que habían secuestrado y cuya investigación estaba a cargo de ellos. El mismo equipo estaba en funciones en la desaparición de Diego Peralta.
Para evitar rispidices entre las dos fuerzas, o con la idea de decidir sobre sospechas más firmes, lo cierto es que el juez Ferreira Pella introdujo de a poco a los federales. “Llegamos cuando el hecho llevaba casi treinta días, las investigaciones estaban empezadas –reveló un investigador de la Federal–. Estábamos a medias, porque nos entregaron la mitad del expediente, no estábamos enterados de todos los pasos que habían dado y solamente aportábamos algunas ideas. Recién ahora se supone que vamos a poder trabajar con todo el sumario a la vista”.Las hipótesis que se barajan en el caso son variadas y dependen de quién las genere. “No parece que sean los mismos policías porque no cierra que se busquen problemas teniendo dos secuestrados al mismo tiempo –evaluó un experto de la Bonaerense–. Usualmente, cuando se cobra el rescate,y en este caso ya lo habían cobrado,tratan de sacárselo de encima,lo liberan. Salvo que haya reconocido a alguno de sus secuestradores.Tampoco cierra demasiado que, si fue algún policía,lo tiraran a una tosca donde lo iban a encontrar enseguida.”Ayer, el informe preliminar de la autopsia sostuvo que Diego fue asesinado al menos hace 25 días, esto significa, alrededor del 18 de julio pasado, trece días después de su secuestro, y un día antes de que fuera secuestrado el hijo del empresario de Rafael Calzada. Este dato reforzaría las hipótesis que intentan demostrar la participación de los mismos uniformados en el secuestro del chico de El Jagüel. “Es posible que hubieran decidido matarlo para no complicarse más.” De todos modos, en la jurisdicción de Lomas de Zamora, no son tres sino siete los policías involucrados en casos de extorsión y secuestro.
Del lado de los federales, la tesitura es otra. “No podemos afirmar hasta que no tengamos el expediente –señaló la misma alta fuente de la Federal–. Pero no cabe duda de que si el juez aparta a la Bonaerense es porque tiene sospechas de que alguno de sus integrantes puede estar involucrado.”
ANALISIS ¿Una campaña política desestabilizadora?Parece un gobierno en jaque. Felipe Solá está seguro de que un cambio de ministro no resuelve la estampida del delito violento en la provincia, pero intuye la proximidad de cambios antes de terminar arrastrado. El caso Peralta golpea sobre los límites de la resistencia institucional y pone a prueba el sistema frente al asomo de voces y métodos autoritarios.
Solá creyó adelantarse a esa confrontación cuando denunció una campaña política desestabilizadora. Su ministro, Juan Pablo Cafiero, ya había mencionado —en un reportaje de Clarín— la presencia de un complot. ¿Puede existir una maquinaria de provocar crímenes tan perfecta? No hay certeza de un movimiento de estas características. Sí se manifiestan focos de corrupción policial. Un dato revelador: el primer oficial que investigó el caso de Diego Peralta está procesado por participar en un episodio de robo y extorsión.Por las flaquezas del Estado parecen ganar espacio las bandas organizadas. Y en una sociedad desestructurada por la caída libre de sus indicadores económicos, también se dispara la violencia callejera. Según una estadística oficial, en la provincia se registra una proyección de 2.500 asesinatos en todo este año.Los porcentajes acercarían a Buenos Aires a San Pablo o Río de Janeiro,dos de los distritos más violentos de Sudamérica.
Desde que asumió,Solá intentó evitar el ramalazo de la inseguridad pública.Pero hoy, como Eduardo Duhalde en su momento, percibe que un crimen puede desbordarlo. En 1997 fue José Luis Cabezas.Ahora,la resolución del caso Peralta enciende otra alarma.Aunque previsible,el crimen del joven provocó una tremenda conmoción en el Gobierno bonaerense. Solá permaneció en su despacho del Banco Provincia con informes policiales al minuto.Cuando los peritos confirmaron lo inexorable,suspendió todas las audiencias. Nuevamente ese dolor de pecho—que anticipa el pico del estrés—volvió a castigarlo hasta la noche.A las 23 regresó a su casa.Tenía una certeza: no fue un secuestro al voleo, porque sus ejecutores revelaron cierta logística.¿Entonces qué buscaban los captores?El gobernador tampoco tiene resuelto cómo hará para respaldar, por tercera vez en menos de una semana, a un ministro que apenas lleva 30 días en funciones y observa cómo la realidad es mucho más persistente que sus buenas intenciones.
INSEGURIDAD: EN RANELAGH, EN EL SUR DEL CONURBANO
Un hijo de Roberto De Vicenzo, víctima de un secuestro exprés.Cuatro delincuentes se lo llevaron junto a su esposa cuando entraba el auto a su casa.Les pidieron $ 3.000.A él lo dejaron libre para que fuera a buscar el dinero.Pagó y los liberaron.Fue un secuestro exprés más.Sólo que esta vez tocó de cerca a una de las figuras más importantes del deporte argentino:uno de los hijos del golfista Roberto De Vicenzo(que lleva el mismo nombre que el padre)y su mujer fueron las víctimas.El pago de 3.000 pesos de rescate puso fin a una incertidumbre de dos horas.El secuestro fue el viernes pasado,pero recién se dio a conocer ayer.Según fuentes del Grupo Antisecuestros de la Policía bonaerense, el hijo de De Vicenzo —de 55 años—y su mujer,Silvia Susana Alvarez,de 45,regresaban a su casa de Ranelagh cuando fueron interceptados por cuatro hombres armados.Eso sucedió a la noche, cuando la pareja circulaba en un Mercedes Benz (modelo 96) por la calle 304 al 1200 de Ranelagh, al sur del conurbano. "Ellos tienen una camioneta 4 x 4 importada, pero la chocaron hace poco —confiaron a Clarín allegados a la familia—. En ese momento "Achi" (como le dicen a Roberto) estaba con el Mercedes del padre".En la esquina de las calles 304 y 363, donde se alza la importante casa de dos plantas con ladrillo a la vista de De Vicenzo hijo, la pareja fue sorprendida cuando intentó entrar el auto en el garaje. Según la versión policial, se bajaron tres hombres y les apuntaron. Se cree que el vehículo que usaban era un Fiat Duna.La rapidez con que actuaron y la sorpresa de lo inesperado, ayudó para que los secuestradores se subieran al Mercedes Benz sin ninguna resistencia. Y aceleraron en dirección a Quilmes.Eran las 21. A esa hora, en ese lugar, a dos cuadras de la estación de trenes, muy cerca del Club de Golf Ranelagh, el barrio es en estos días un lugar peligroso. Los robos y una serie de secuestros —tres en apenas ocho días— dejaron a los habitantes del lugar (muchas familias tradicionales, algunas de ascendencia inglesa, otras, alemana) en estado de gran preocupación (ver Tres hechos...).Al llegar al cementerio israelita de Berazategui, los secuestradores hicieron bajar a la mujer, quien se quedó de rehén con dos de la banda. Los otros siguieron con el hijo del golfista hasta una plaza de Quilmes Oeste, a pocos metros de 12 de Octubre y Calchaquí.
En ese lugar le dijeron a De Vicenzo que fuera a buscar plata para rescatar a su mujer. "Le pidieron 3.000 pesos. Y le recomendaron que en una hora debería estar en ese mismo lugar con el dinero", contaron fuentes policiales.Mientras De Vicenzo buscaba la plata, a su mujer la mantuvieron de rehén adentro de un Duna blanco de vidrios polarizados, en las cercanías del cementerio de Berazategui. La Policía cree que ese vehículo fue el mismo que usaron los secuestradores para interceptar a la pareja.De Vicenzo fue a la casa de su padre, un vecino histórico de Ranelagh, quien le habría dado el dinero. El golfista llamó a la comisaría 2da. de Berazategui, quien a su vez dio intervención al Grupo Antisecuestros de la Delegación Departamental de Investigaciones de Quilmes.Un grupo de policías acompañó de lejos a De Vicenzo hijo para hacer la entrega. "Uno de los delincuentes, todos muchachos jóvenes, pasó al lado de uno de nuestros hombres", confió una fuente de investigación. Pero decidieron no actuar hasta no ver a la mujer con vida.No tuvieron que esperar mucho porque la mujer del hijo de De Vicenzo fue liberada a tres cuadras del lugar donde se hizo la entrega del dinero. Los secuestradores desaparecieron con el dinero del rescate y el Mercedes Benz.Los delincuentes no demostraron conocer a su víctima. No hicieron ninguna alusión a su padre. "Les llamó la atención el Mercedes Benz. Fue al voleo", opinaron los policías antisecuestros.

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